maría neder

Una partitura plural crece.
Se instala.

 

Acechan preguntas:
¿Quién dispone la palabra en marco analítico?
¿No es acaso la palabra un soplido, una nota musical?
¿No es acaso la música –ese sonido interno- movimiento de quien escribe?
Y quien escribe, ¿no se afana en la armonía con su música?

 

Este otro lenguaje, ¿para encontrarme frente a todas las máscaras?

Interrogantes insistentes presionan las agujas de un reloj.

Todo es esta respiración, cada instante
extendido en un espacio
aparente y real 
se anuncia y ausenta en un soplido.

Soy partitura plural.
En mí están las músicas que nombro hoy y mañana.

 

Cada programa radial, cada construcción músico literaria, cada página,
la mirada amanecida en el verde de mis plantas,
estas flores nuevas fuera del tiempo de las estaciones
un nuevo libro,
un paisaje,

un pentagrama inacabable

 

atril de libro